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Parque Séquia Mare

El progreso es necesario pero no el olvido. Conocer nuestra historia, nuestras raíces, es entendernos mejor como pueblo y como comarca.

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Polop, La Nucia, l’Alfàs del Pi y Benidorm han tenido muchos siglos de historia común ya que, desde el siglo XIV, formaron parte de dos señoríos territoriales, "baronías" según la denominación de la época, que desde el siglo XIV pertenecieron a los mismos señores.

Polop es una población con una larga historia, anterior a la época islámica. Benidorm tiene un origen posterior ya que fue creado en 1325 por Bernat de Sarrià segregándolo del castillo de Polop. Le dio un término municipal más grande que el de Polop puesto que incluía todo el actual Alfàs del Pi y parte de La Nucia.

En los siglos siguientes la situación se hizo más compleja. Polop perdió su población musulmana durante la guerra de la Germanías (1520-1522), quedando a partir de entonces como villa eminentemente cristiana.

Por otra parte las continuadas incursiones de los corsarios musulmanes despoblaron Benidorm, tanto que muy a principios del XVI (posiblemente en 1503) sus escasos habitantes lo abandonaron y perdió su carácter de municipio independiente, quedando anexionado a Polop que de esta manera incluía en su territorio municipal las cuatro poblaciones.

Esta situación varió radicalmente cuando 1 de abril de 1666 Beatriz Fajardo de Mendoza creó en Polop, con aguas que nacían en el barranco de dicha villa, el Reg Major de l’Alfàs.

Según se dice en el documento fundacional "Doña Beatriz Fajardo y de Mendoza, Señora de las [...] Baronías de Polop y Benidorm, Chirles y la Nucía, ha venido a la presente villa de Polop á efecto de disponer y ajustar los establecimientos de las tierras y agua del nuevo riego de dicho Alfaz."

Esta infraestructura supuso la refundación de Benidorm y la recuperación de su independencia al segregarse de Polop y convertirse en municipio independiente.

Si bien la denominación oficial era Reg Major de l’Alfàs, en la comarca se conocía popularmente como “La Séquia Mare”. Con ella y sus numerosos brazales se regaron los campos, se llenaron los aljibes domésticos y se movían las muelas de los molinos harineros que permitían obtener el pan, el alimento por excelencia de aquella época. También se lavaba la ropa y abrevaban los animales. Para la economía de aquellos siglos todas estas eran actividades básicas, vitales, sin las cuales no era posible la supervivencia.

Por estas causas la Séquia Mare favoreció un extraordinario crecimiento de la población de la comarca. Al mismo tiempo la nueva población defendía el territorio de los ataques corsarios, que en épocas anteriores habían contribuido a la despoblación del litoral.

A partir de ese momento la comarca se volvió más segura y empezaron a surgir a orillas de la acequia y sus brazales, una serie de masías que jalonaban todo su recorrido. Este hábitat disperso contribuyó incrementar la población de la comarca.

Cuando se creó el riego la zona tenía escasa población ya que vivían unos 459 habitantes. Treinta años después eran 1.417 que un siglo más tarde ascendían a 5.107. En 1860, casi 200 años después, la población era de 8.840 habitantes.

El crecimiento demográfico supuso la transformación del paisaje natural. Los antiguos bosques de pinos y carrascas fueron talados para convertirse en tierras de cultivo, de regadío y secano, surcadas por complejas redes de caminos, azagadores y acequias de riego con sus correspondientes infraestructuras: puentes, molinos, azudes, etc.

El hábitat también cambió y frente a una población concentrada en unos pocos y pequeños núcleos, surgió a lo largo del siglo XVIII una abundante población dispersa en masías próximas a la Séquia Mare. El resultado fue un paisaje antrópico muy distinto del que existía anteriormente.

El Reg Major fue propiedad de unos señores feudales que sólo veían en él una fuente de ingresos pero no de obligaciones. Por eso descuidaron su mantenimiento causando el resentimiento de sus vasallos campesinos. La rivalidad señores-vasallos fue constante durante más de 250 años. Al morir la última condesa de Montealegre y extinguirse los señoríos jurisdiccionales de Polop y Benidorm la propiedad del riego se repartió entre numerosos herederos y su deterioro fue en aumento.

Los agricultores empezaron a tomar iniciativas para controlarlo, destacando la compra del dominio directo en 1912. La situación mejoró y fruto de ello fueron las Ordenanzas de 1927, aún en vigor, y la ansiada reforma del cauce de la acequia a partir de 1942 haciéndolo de cemento. En Benidorm había sido siempre de tierra y así mejoró notablemente.

Sin embargo, en esos momentos en los que se denominó “Riego Mayor de Alfaz del Pi y Benidorm” y tenía la mejor organización e infraestructuras de su historia, comenzó su declive. El proceso se inició con el Canal Bajo del Algar que suministraba agua en mucha mayor cantidad y a menor precio, lo que permitió pasar del regadío tradicional a la agricultura comercial de cítricos para la exportación.

La secular Séquia Mare era insuficiente para la nueva agricultura. Además en 1960 se creó la red de agua potable municipal y ya no era necesaria para llenar los aljibes domésticos o lavar la ropa. El desarrollo de los transportes hizo innecesarios los molinos harineros.

Por todo ello muchos agricultores vendieron sus derechos al agua y ésta dejó de llegar a Benidorm hacia 1990. Las infraestructuras de la Séquia Mare, en desuso, se deterioraron y muchas desaparecieron bajo el proceso de urbanización que acompañó el desarrollo del turismo desde 1956.

El progreso es necesario pero no el olvido. Conocer nuestra historia, nuestras raíces, es entendernos mejor como pueblo y como comarca. La adecuación del entorno de la Séquia Mare es una forma de mantener el recuerdo de una infraestructura que permitió la repoblación de Benidorm y la comarca y su supervivencia durante tres siglos.